Los estudiantes de 1° básico vivieron una significativa experiencia de aprendizaje al trabajar la formación de sílabas mediante el uso de material concreto. A través de letras móviles y recursos manipulativos, los niños y niñas exploraron cómo unir sonidos para dar vida a nuevas palabras.
Esta metodología les permitió comprender de manera más clara y entretenida el proceso de la lectoescritura, favoreciendo la participación activa, la experimentación y el aprendizaje a su propio ritmo.
Aprender haciendo cobra sentido en el aula, donde cada sílaba construida se transforma en un gran logro en su camino lector. ¡Seguimos avanzando juntos en este hermoso proceso!














